Pepe Montt participó en una serie de ejercicios de improvisación en el programa, comenzando con un juego de ritmo donde los panelistas se llaman por nombres alternando palmadas y chasquidos, aumentando la complejidad hasta cambiar roles y nombres para confundirlos.
Luego pasaron a mímica de acciones cotidianas como afeitarse, lavarse los dientes o depilarse, donde un panelista entra proponiendo una escena relacionada, generando conflictos humorísticos como discusiones por cepillos o publicidades que requieren piel lampiña.
Pepe Montt cocinó un conejo en estilo película de terror, imitando El Resplandor con referencias a Johnny y Timmy, mientras Guido generaba suspenso con ruidos y desconfianza. Después jugó con una pelota como Maradona en telenovela, revelando identidades falsas y ratings altos.
El segmento continuó con Pepe en una notebook para clases online, interrumpido por Fabra en estilo película erótica, descubriendo fotos sospechosas en sus memorias, todo en un ambiente de risas y adaptación constante.
Montt recordó sus inicios en el canal en 1994 y anunció clases de improvisación en Tigre los lunes y martes para principiantes, destacando la coordinación, escucha y disociación que enseñan estos juegos.