El panel se burla de la palabra 'deslomar' usada por un funcionario que nunca trabajó manualmente, definiéndola como típica del vago familiar que evade tareas simples.
Explican que evoca al parásito que viaja a Nueva York con catering presidencial sin haber laburado en su vida, y la oponen a verdaderos laburantes como el de Moreno que limpia inodoros.
Afirman que ningún político de carrera puede decir 'me deslomé' porque viven de reuniones estatales sin producir nada real.
Extienden la crítica a Grabois y otros que fingen laburo pero parasitan el Estado.