El panel de Sálvese quien pueda criticó duramente la complicidad de los compañeros de Carmina Massi en sus comentarios racistas contra Mavinga durante Gran Hermano, destacando que rieron y no la frenaron pese a ser chistes inaceptables. Carmina, la periodista paraguaya expulsada del reality por conducta inadmisible, ofreció disculpas tibias reconociendo las reglas del juego pero negando ser racista, mientras el panel la tildó de soberbia y señaló que tratar a Mavinga como "esclava recién comprada" es gravísimo y revela prejuicios profundos.
Dentro de la casa, participantes como Andrea del Boca apoyaron a Mavinga, quien quedó desestabilizada por el incidente y preocupada por sus hijas, aunque su pareja la acompaña. Manu y otros se hicieron los desentendidos para proteger su juego, sabiendo que el público los rechazaría por cómplices, y el panel advirtió que irán saliendo uno a uno por la bronca externa.
Amigos y colegas paraguayos de Carmina, que la conocen hace años, repudiaron sus dichos al asegurar que se equivocó gravemente en un "chiste" que no pasó la prueba de la nueva era, donde la discriminación no se tolera ni en realities. Confiaron en que pidiera disculpas, pero lamentaron el impacto en su imagen positiva inicial, y anunciaron que entrará el abogado de Mavinga para más repercusiones.
El debate subrayó que nadie olvida las cámaras en Gran Hermano y que el reglamento prohíbe explícitamente la discriminación, comparándolo con abolir la esclavitud hace siglos, mucho más grave que insultos por orientación sexual o peso.