Nicolás Maduro pasa 23 horas diarias encerrado en una celda de 3 metros por 2 en la cárcel de Nueva York, con una cama de acero, mínima luz solar y solo una ventanita para comida. Sale una hora al día, tres veces por semana, siempre esposado de manos y pies con grilletes.
Una investigación del diario ABC revela que Maduro despierta a las 6 de la mañana gritando desde su celda: "Soy el presidente de Venezuela, me tienen secuestrado". Sus abogados buscan atención médica especial alegando problemas de salud para llamar la atención, aunque se duda de su veracidad, en un juicio con pocas chances de libertad salvo por amnistía.
Cilia Flores, esposa de Maduro, no está en aislamiento como él, sino en condiciones menos estrictas, y se especula que podría arrepentirse o colaborar, como sugirió un exagente de la DEA. Ambos enfrentan cargos por narcotráfico en el caso de los "cárteles de los soles", aunque retiraron el cargo de líder a Maduro al detenerlo.