Emmanuel Macron ordenó aumentar el número de ojivas nucleares en el arsenal francés, anunciado en un astillero con un submarino nuclear de fondo, como demostración de poderío ante amenazas como Rusia y potencias regionales.
El presidente francés justificó la medida por la evolución de defensas enemigas, proliferación y riesgos de coordinación adversaria, ordenando un rehaussement del arsenal indispensable. Decidió no comunicar más números exactos para cortar especulaciones.
Macron propuso una dissuasion avancée progresiva, invitando a aliados como Alemania (clave por tratado de Aix-la-Chapelle), Polonia, Países Bajos, Bélgica, Grecia, Suecia y Dinamarca a ejercicios conjuntos, visitas a sitios estratégicos y posible despliegue de fuerzas nucleares en sus territorios. Mencionó cooperación con británicos y el rol de Estados Unidos en OTAN, pero criticó su reagrupamiento de prioridades.
Francia asume sola el umbral nuclear integrando intereses aliados, en contexto de movilizaciones como portaaviones al Mediterráneo por la guerra Irán-Israel y fragatas al Golfo, redefiniendo su liderazgo nuclear en Europa contra Rusia.