La justicia revocó la orden de desalojo de la fábrica FATE en San Fernando, donde los trabajadores continúan resistiendo desde el 18 de febrero por falta de pago de sueldos. La empresa alega riesgos de seguridad por material radioactivo, pero inspecciones confirmaron que no hay peligro.
Adrián, un empleado con 20 años en la firma, llegó con su numerosa familia para apoyar la protesta y preparar una olla popular. Su esposa contó que perdieron la capacidad de proyectar el futuro, con tres hijos en edad escolar, y que la familia entera colabora en el acampe.
El delegado Leo Albertoli denunció la actitud bochornosa de la empresa, que acusa a los trabajadores de dañar maquinarias cuando no ingresaron a las instalaciones, y busca desgastarlos mientras los directivos Milley y Madana Quintanilla no negocian soluciones.
Se otorgaron cinco días más de conciliación, y los vecinos se suman a la olla popular para sostener la lucha de las 920 familias afectadas.