El juez homologó el acuerdo de 2017 entre Luciana Salazar y Martín Redrado por alimentos a Matilda, pero lo limitó hasta el quiebre de la relación de pareja. Rechazó la nulidad pedida por Salazar y definió a Redrado como progenitor afín, cesando la obligación alimentaria sin vínculo biológico una vez rota la pareja.
Salazar sufrió un duro revés inesperado, ya que Redrado pagó hasta febrero de 2022, superando supuestamente la separación discutida entre 2018-2019. El panel cuestionó la interpretación del juez Coria, quien ignoró fallos previos de la Cámara y desobedeció suspensiones, según el abogado Yamil Castro Bianchi.
El acuerdo original no mencionaba figura de padre afín ni limitaba a la convivencia, pero el juez lo impuso. Además, anuló una garantía posterior de Redrado con un departamento en Sinclair, pese a pagos extras estimados en 200.000 dólares. Queda abierta apelación y posible cuota asistencial transitoria.
El fallo sienta precedente inédito y genera debate: si Redrado pagó de más, ¿por qué firmó garantía post-separación? Salazar apela, mientras causas penales por amenazas persisten.