José Antonio Kast, ultraderechista y admirador de Augusto Pinochet, asumió la presidencia de Chile. En su primer discurso desde el Palacio de la Moneda en Santiago, criticó el estado del país y prometió mano dura contra la inmigración irregular.
Kast resaltó la seguridad y reforzó políticas migratorias en la frontera con Bolivia, declarando que no negociará con quienes vulneran fronteras para delinquir.
Anunció auditorías a ministerios y declaratoria de emergencia, aunque cuestionó su duración a largo plazo.
La ceremonia en Valparaíso contó con líderes de derecha latinoamericana, pero hubo enfrentamientos entre detractores y policía en las calles, con opiniones divididas entre apoyo y miedo.