Israel ejecutó nuevos bombardeos e incursiones terrestres contra militantes e infraestructura de Hezbolá en Dahiyeh, sur de Beirut y Tiro. Hezbolá, considerada terrorista por la UE, se sumó a la guerra en defensa de Irán.
La campaña israelí causó 570 muertos y desplazó a 760 mil personas, según la Unidad de Gestión de Riesgos de Líbano. Israel emitió órdenes de desplazamiento en barrios densos, incluyendo campos de refugiados palestinos como Bour el-Barajne.
Naciones Unidas reportó más de 100.000 desplazados en 24 horas, con analistas advirtiendo de una crisis humanitaria con medio millón de afectados. El conflicto se arraiga entre Israel y Hezbolá.