Hezbollah lanzó su mayor ataque contra Israel con 200 cohetes y 20 drones en coordinación con Irán, provocando que el ejército israelí respondiera bombardeando objetivos en el sur de Líbano y el sur de Beirut, bastión del grupo.
En Beirut, un ataque israelí cerca de la playa de Ramlet al-Baida mató a al menos ocho personas e hirió a decenas, aterrorizando a familias presentes. El número de fallecidos en Líbano supera los 700, con más de 800.000 desplazados en dos semanas.
El primer ministro Netanyahu ordenó preparar tropas para una posible incursión terrestre en Líbano si el gobierno local no controla a Hezbollah, que sigue apoyando a Irán pese a presiones.
El corresponsal Joan Cavazes explicó desde Beirut que Israel busca eliminar a Hezbollah por su cuenta, sin depender del gobierno libanés ni de los cascos azules de Unifil, ante fallos previos desde 2023.
Los desplazados libaneses saturan colegios, playas y barrios de Beirut, con alertas de colapso humanitario por la OIM. Muchos recibieron fuego pese a evacuar zonas ordenadas por Israel.