El ejército israelí anunció un ataque a instalaciones en Parshim, al sureste de Teherán, donde Irán desarrollaba armas nucleares, según un comunicado oficial que destaca la acción de la Fuerza Aérea con inteligencia precisa de las Fuerzas Armadas israelíes. Esta operación se presenta como un golpe a otra instalación del programa nuclear iraní en el día 13 de la guerra en Medio Oriente.
Durante la entrevista con el analista internacional Juan Bataleme, se analizó la capacidad residual de Irán para responder, incluyendo stocks de misiles, drones y botes explosivos suicidas que amenazan el Golfo Pérsico y puntos clave como el Estrecho de Hormuz, Bab el Mandeb y el canal de Suez. Bataleme advirtió que Irán no posee armas nucleares pero sí enriquece uranio, y mantiene una estrategia de defensa descentralizada con comandos locales autónomos tras la pérdida de líderes clave.
Se discutió la declaración de Donald Trump sobre el fin de la guerra, aunque sin lograr objetivos como la caída del régimen iraní, complicada por minas navales sembradas por Irán y la reticencia de Estados Unidos a exponer buques en zonas de combate. Europa, incluyendo Italia afectada en Erbil, posee capacidades de desminado pero enfrenta limitaciones operativas cerca de costas iraníes.
Irán se preparó para el caos prolongado, jugando con el tiempo mediante tácticas de enjambre y desinformación, como el fallido ataque al portaaviones estadounidense. Bataleme mencionó operaciones especiales en el sur de Irak y riesgos para Argentina por alineación con Estados Unidos e Israel bajo Javier Milei, evocando atentados de los 90.
La interrupción para esta información urgente sugiere un intento de Israel y aliados por forzar un final victorioso, aunque Bataleme cuestiona la simplicidad del post-conflicto.