El conflicto en Medio Oriente se expande con ataques a buques en el Golfo y drones en Dubái, mientras Israel anuncia el golpe a instalaciones nucleares en Parshim, sureste de Teherán. Analistas Juan Bataleme y Andrés Repeto debaten la dificultad de terminar la guerra, advirtiendo que Irán podría responder con células terroristas y aliados como los hutíes en Yemen.
Imágenes muestran un buque iraquí destruido por Irán, con llamas e incendio, ilustrando la complejidad para transitar el Golfo. Se reportan sirenas en Israel y ataques en países regionales, convirtiendo el enfrentamiento en un conflicto regional desde el día uno.
Los expertos destacan que los ataques a infraestructura petrolera se mantienen limitados para evitar contaminación masiva, crisis económicas y migraciones en el Golfo. Trump evita ordenar tales golpes, aunque Israel atacó instalaciones en Irán, y el régimen iraní acusa a Europa de complicidad.
Se discute el rol de minorías armadas como kurdos e iraquíes, limitadas por Turquía, potencia emergente en la región. Rusia apoya a Irán con inteligencia y se beneficia económicamente de la guerra al exportar energía a Asia, prolongando el conflicto junto a Ucrania.
Los analistas concluyen que se trata de la tercera Guerra del Golfo dentro de una nueva guerra mundial, con riesgos de escalada global si Irán exporta terrorismo más allá de la región.