Irán atacó con misiles dos buques en aguas territoriales de Irak, un carguero petrolero y un portacontenedores, dejando una víctima fatal y unos 40 tripulantes rescatados en condiciones críticas por inhalación de humo y fuego.
Los Guardianes de la Revolución iraníes reclaman autorización para todo buque que pase por el Estrecho de Hormuz, rechazado internacionalmente, y amenazan con más ataques declarando blancos a los no autorizados, paralizando el puerto de Basora.
En respuesta, el G7 decidió asistir con seguridad a futuros cargueros y liberaron 400 millones de barriles de reservas de petróleo, pero el precio del crudo subió un 5% y Aerolíneas Argentinas anunció ajustes en pasajes.