Más de 3.500 familias de Madrid, Tucumán, perdieron todo por una inundación histórica causada por el desborde del dique Escaba y ríos como Marapa y arroyos como Matazambi. Las intensas lluvias acumularon un año de precipitaciones en 20 días, dejando hogares inundados hasta las ventanas y obligando a evacuaciones masivas a la vera de la Ruta Nacional 157.
En vivo desde el lugar, el reportero Ezequiel Toledo mostró campamentos improvisados con lonas y donaciones, donde familias como la de una vecina con ocho integrantes relataron haber nadado para intentar rescatar bienes sin éxito. La situación es peor que la inundación de 2017, con el pueblo entero bajo agua, sin luz, agua ni transporte público, y clases suspendidas hasta el viernes.
Vecinos temen robos en casas abandonadas y enfermedades por contaminación, mientras limpian barro y esperan tres días para que baje el agua, lidiando con mosquitos y víboras. El gobierno provincial instaló carpas, gasoductos, hospital móvil y módulos de salud, pero aún no hay asistencia nacional, a diferencia de peleas políticas en Bahía Blanca.
Productores paperos y cañeros de décadas de experiencia aseguran nunca haber visto algo así, con napas saturadas desde diciembre 2025, falta de obras obsoletas de hace 150 años y desmontes agravando el desastre. Alerta naranja del Servicio Meteorológico Nacional prevé más lluvias toda la semana, con impacto económico en el campo por suelos intransitables.
La solidaridad fluye con donaciones de colchones, frazadas, plásticos, repelente y agua mineral llegando de todo el país, mientras se pide más ayuda para esta emergencia rural en una ruta clave.