La inflación de febrero alcanzó el 2,9%, una desaceleración respecto a la tendencia ascendente previa aunque sin bajar como se proyectaba, con un acumulado anual del 33,1% en los últimos 12 meses.
Los alimentos subieron un 3,3%, impulsados por la carne con incrementos del 7-8% en cortes populares y el pollo al 10%, sin alternativas accesibles. Las tarifas y gastos del hogar impactaron fuertemente por ajustes y quita de subsidios.
La inflación núcleo, excluida de precios regulados y alimentos, registró un 3,1%, calificado como muy negativo por su inercia sin intervenciones gubernamentales.
Para marzo se anticipan riesgos estacionales por educación, transporte y combustibles que ya subieron 10%, con naftas premium superando los 2.000 pesos por litro en Buenos Aires. La indumentaria se mantiene estable por apertura de mercados.