El INDEC reportó una inflación del 2,9% en febrero, marcando nueve meses consecutivos al alza, con un acumulado interanual del 33,1%. Este dato impacta directamente en la línea de pobreza, ya que una familia tipo de cuatro integrantes necesita casi 1,4 millones de pesos mensuales para no caer por debajo, sin incluir alquiler.
La canasta básica alimentaria para la misma familia asciende a 644.088 pesos, lo mínimo para alimentarse sin ser indigente. Rubros como viviendas y servicios subieron un 6,8% por aumentos en luz, gas y agua, mientras alimentos y bebidas avanzaron un 3,3%, liderados por acelga, papa, cebolla y carne con un 5,2%.
Desde un almacén en Parque Avellaneda, el cronista Cristian García mostró precios que superan el promedio oficial: galletitas subieron un 12% y quesos un 10%. El dueño Mario, con 35 años en el negocio, comparó la situación con la crisis de 2001-2002, denunciando caída de ventas del 12% este año, cambio en hábitos de compra y costos fijos disparados.
Mario reveló que quema reservas para pagar sueldos y servicios, con la boleta de luz saltando de 600.000 a 1 millón de pesos en meses. Las ventas cayeron un 3% desde diciembre, los clientes pasan de compras semanales a quincenales y reducen cantidades, eliminando hasta un bizcochito del desayuno por falta de poder adquisitivo.