El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, hizo un llamado urgente para que Estados Unidos e Irán retomen el diálogo, advirtiendo que la región del Golfo Pérsico está al borde del colapso por los ataques de la coalición estadounidense-israelí y las represalias iraníes.
La escalada genera una crisis humanitaria con 3.200.000 desplazados internos en Irán, cerca de un millón de familias huyendo de bombardeos, y más de 1.200 muertos, incluyendo al exlíder Ali Khamenei y la cúpula militar iraní. Guterres condenó ambos bandos y pidió proteger civiles y abrir fronteras.
El presidente iraní Masoud Pezeshkian se mostró predispuesto al diálogo si cesan los ataques y hay resarcimiento económico, pero un comunicado de Mojtaba Khamenei, hijo del fallecido líder y nuevo ayatolá, prometió vengar a los mártires con golpes aplastantes y bloqueo del Estrecho de Hormuz.
Donald Trump había aconsejado a Israel no atacar objetivos energéticos iraníes, pero persisten tensiones. Para calmar mercados, se liberan reservas de 400.000 barriles de petróleo. Analistas señalan que Irán sobrevive, su objetivo principal, pese a no lograrlo EE.UU. ni Israel.
Israel intensificó ataques en suburbios de Beirut contra Hezbollah, destruyendo edificios en barrios como Masharaef y Bir Albet, prometiendo firmeza ante operaciones del grupo.