El actor Luciano Victorio Giardino relató que actuó el día que incineró a su madre, recitando líneas sobre la muerte como 'Un médico no sirve para nada, solo retrasa un instante la muerte', mientras ella agonizaba en terapia intensiva. Terminó la función llorando desconsolado y decidió dejar el personaje, pidiendo a Dios un reemplazo. Esa experiencia marcó un quiebre en su carrera.
Giardino evocó sus inicios cobrando como extra con el nombre Luciano Cáceres y su rol en 'Nunca estuviste tan adorable' con Mirta Bonelli, donde recibió elogios de la mamá del fallecido Javier Daulte por encarnar al padre. Compartir escenario con Bonelli le confirmó su vocación actoral. Habló de prejuicios por su guapura, que le abrió puertas pero lo obligó a buscar roles diversos.
La fama televisiva en 'Graduados' y 'El Elegido' trajo excesos materiales, pero priorizó el teatro como Macbeth en el San Martín. Elogió a Nancy Pazos como líder emocional y comparable a Tita Merello, destacando su rol en su protagónico. Insistió en la formación, clásicos y reconocimiento de la propia esencia para diferenciarse.
Reveló orígenes en familia peronista militante: su padre exiliado en Venezuela tras la caída de Perón, referente de resistencia, y su madre que traía desamparados a casa. Contó cómo ella rescató a un borracho bajo tormenta, lo bañó y vistió, y él le regaló su bombo legüero, que inspiró una escena en su obra actual. Descree de políticos actuales por su enriquecimiento pese a divisiones.
Se define como 'un hombre en acción' en constante formación, que libera enojos rápido y sospecha de certezas absolutas, aplicando eso en la crianza de su hija.