Un estudio revela que el chisme es beneficioso para la salud porque genera adrenalina, libera hormonas de la felicidad y fortalece los lazos sociales al conectar personas compartiendo información sobre terceros.
Panelistas debaten el tema con humor, comparándolo con el periodismo que "profesionaliza" el chisme al averiguar hechos en la calle, y advierten sobre distorsiones como el "teléfono descompuesto" en rumores barriales.
Comparten anécdotas virales como la de influencer Lucas Lessín, quien descubrió a un odontólogo infiel por ruidos nocturnos en un consultorio y recibió amenazas de otro profesional del barrio.
Otro relato personal involucra llamadas "mi amor" a un jefe casado atendidas por un excompañero, ilustrando chismes laborales comunes.
Concluyen que, aunque light, el chisme puede rayar en la vigilancia si se expone públicamente, pero fomenta interacción social.