El duelo es un proceso psicológico normal que se activa ante cualquier pérdida significativa, no solo muertes, sino mudanzas, cambios de trabajo, jubilaciones, separaciones, divorcios o proyectos fallidos, permitiendo ajustar la realidad y generar situaciones nuevas.
Expertos destacan que cada duelo es único, con etapas necesarias y sanadoras; recomiendan paciencia, no juzgarse, confiar en mecanismos biológicos de reparación, rodearse de personas para expresarse o tomarse momentos solos, y atravesarlo con amor propio para superarlo más rápido.
Desmitifican que sea patológico: es un proceso con fases estudiadas ampliamente en psicoterapia, donde no se subestiman duelos por pérdida laboral o mascota, que pueden impactar como la de un hijo; por ejemplo, una espectadora relató duelo intenso por su perro, comparable a un ser querido.
Evitar catalogar duelos por 'grandeza', ya que todos reconfiguran el ser; el más duro es por hijos, pero cada uno requiere negociación con la realidad no planificada.