En el mensaje "El mirar de Dios", basado en Éxodo 14:24, a la vigilia de la mañana Yahweh miró desde la columna de fuego y nube el campamento de los egipcios y lo trastornó.
El pueblo de Dios, cautivo en Egipto, recibió señales para que el faraón lo dejara ir al desierto, cruzar el Mar Rojo y llegar a las tierras prometidas de Abraham en Canán para formar una gran nación.
Los israelitas cruzaban el mar abierto por el poder de Dios mientras los egipcios los perseguían con caballería, en horas avanzadas de la noche.
El pueblo estaba despierto y en vigilia, lo que tiene gran poder en la oración, ya que Dios no duerme, y cuando se está en su voluntad activa, llega a la orilla de la bendición dejando problemas y enemigos atrás.
Dios miró a los hijos activos en su voluntad desde la nube y fuego, pero a los egipcios en actividad ilícita.