El panel de A la Barbarossa continuó el debate sobre el escándalo racista en Gran Hermano, donde la voz del programa sancionó severamente a Herminia, conocida como Carmiña, por insultos hacia su compañera Malina, o Mavinga, llamándola con estereotipos degradantes sobre su color de piel. La producción enfatizó que tales expresiones son inadmisibles y promueven un mensaje de respeto e inclusión en la casa.
Damián, marido de Mavinga, confirmó en vivo su denuncia penal contra Carmiña por racismo, destacando que el prejuicio de la periodista paraguaya está tan interiorizado que hasta ella se sorprendió al decirlo. Criticó la cobardía de los dichos a espaldas y reveló cómo prepara a las hijas de Carmiña ante las barbaridades en redes sociales como Twitter e Instagram, donde el racismo rampante en Argentina queda expuesto.
El panel calificó a Carmiña de egocéntrica y psicópata, señalando que ni siquiera dentro de la casa con cámaras se mide, y que fuera sería peor. Damián emocionado contó que las chicas están bien pero las resguarda diariamente, ignorando los ataques virales. En vivo, mostraron a Mavinga visiblemente triste y llorando en la casa, sin entender del todo el alcance del incidente, mientras interactúa con compañeros.
La discusión subrayó la hipocresía argentina sobre el racismo y el impacto en las familias, con Damián planeando reforzar el mensaje con las hijas esa noche. Mavinga apareció apagada, buscando consuelo, en un momento de alta tensión emocional en el reality.