Los senadores argentinos alcanzaron dietas de 11 millones de pesos tras un aumento del 12,5% por paritaria legislativa, generando repudio generalizado en la calle donde trabajadores y jubilados comparan ese monto con sus ingresos promedio de 1 millón o menos, afirmando que no llegan a fin de mes mientras políticos desvían fondos o donan discrecionalmente con plata de impuestos.
En la plaza de San Justo, la cronista Lola entrevistó a múltiples personas que calificaron el aumento como "pésimo", "guasada" y "exceso"; amas de casa con changas, cocineras, empleados y un joven peronista destacaron la desconexión con la realidad de quienes limpian casas o buscan primer empleo.
Una jubilada que trabaja de limpieza desde las seis de la mañana ganando entre 800 y 900 mil pesos los tildó de "basura" y "más de lo mismo", pese a haber votado a Libertad Avanza y a Diego Santilli por sus promesas en la peatonal, sintiéndose defraudada al ver que no defienden a la gente ni cubren necesidades como medicamentos en PAMI.
El panel en estudio resaltó la desilusión de votantes oficialistas, advirtiendo sobre percepciones de continuidad con el pasado kirchnerista pese a solo dos años en el poder frente a 16 anteriores, y llamó a marcar errores para mejorar, mientras los testimonios fueron "contundentes" en rechazo al desfasaje salarial.