El cierre del Estrecho de Hormuz por Irán genera una crisis petrolera mundial con el barril superando los 109 dólares. Tras ataques estadounidenses a 16 embarcaciones iraníes, Irán hundió seis petroleros frente a Irak, restringiendo el tránsito donde pasa el 20% del petróleo y 30% del gas licuado global. Esto eleva fletes, seguros y genera daños ecológicos masivos.
Las consecuencias se extienden más allá del crudo: Dubái, clave para conectar occidente-oriente con 95 millones de pasajeros anuales, afecta envíos de medicamentos de India, que provee el 60% de vacunas y genéricos mundiales. Derivados del petróleo como plásticos para envases de bebidas suben de precio, al igual que el azufre regional para baterías y microchips.
En Argentina, exportadores de soja enfrentan rutas bloqueadas, navieras inciertas y futuros al alza en Expo Agro San Nicolás, donde se especula con baja de retenciones pese a FMI y gobierno nacional desaconsejando. Además, países del Golfo proveedores de fertilizantes como urea encarecen alimentos globales, sumado al cierre reciente de planta en Bahía Blanca.
Mojtaba Khamenei, nuevo líder supremo herido en bombardeos del 28 de febrero que mataron a su familia, prometió en su primer mensaje venganza contra bases de EE.UU. e Israel, manteniendo Hormuz cerrado sin afectar a 15 vecinos.