Los 500 choferes de la línea 148 de colectivos en Buenos Aires sobreviven hace tres meses sin sueldos desde diciembre, alimentándose con mate, pan y donaciones de vecinos, mientras denuncian que los empresarios Rodolfo González y Luis Parmeciano se fugaron con subsidios estatales, dejando micros oxidadas y deudas impagas.
Los trabajadores acumulan deudas, realizan changas como delivery o albañilería para subsistir y algunos renuncian tras 30 años de antigüedad por hambre extrema. En reportaje en vivo, Juan Pablo Huérrez muestra el predio abandonado y la bronca de los choferes, que pusieron el pecho con unidades precarias, cargando gas en otras empresas y enfrentando pasajeros por demoras.
Aunque ilusionados con dos nuevas empresas que prometen tomar la compañía, dividirla y conservar todos los puestos, los choferes admiten que solo tienen ilusión y necesidad, sin certezas concretas. Expresan preocupación por un futuro incierto tras años de promesas vacías.
La situación refleja abandono total por parte de los dueños, contrastando con otras líneas de zona sur que mantienen frecuencia y unidades en buen estado gracias a subsidios bien gestionados.