Los 500 choferes de la línea 148 de colectivos sobreviven hace tres meses sin sueldos desde diciembre con mate, pan y donaciones de vecinos, mientras la empresa en venta deja un predio de micros oxidadas como cementerio. Reportero Juan Pablo Aguari muestra en vivo la desesperación, con trabajadores acumulando deudas, haciendo changas como delivery o albañilería, y algunos renunciando a 30 años de antigüedad por hambre.
Denuncian al empresario Rodolfo González y Luis Parmeciano como responsables de fugarse con subsidios millonarios, descontando cuotas familiares y aportes sin pagarlos, dejando unidades sin repuestos ni GNC, frecuencias de horas y discusiones con pasajeros. Volvieron en enero con fe pero solo salían 30 de 40 coches por falta de mantenimiento, contrastando con otras líneas en zona sur.
Testimonios revelan familias con cáncer, hijos enfermos, jóvenes ilusionados con autos que no pagan cuotas ni alquileres ni escuelas. Un chofer de 54 años pregunta si es justo vivir de bolsones a días de jubilarse. Exigen a nueva empresa conservar antigüedad y pagar deudas de tres meses de sueldos.
Contraste explosivo con lujos como la cena de 300 mil pesos de Manuel Adorni en Nueva York, mientras choferes comen 'agua y harina'.
Esperan que postores cambien unidades deterioradas y asuman responsabilidades, pero desconfían profundamente.