Carmiña Massi fue expulsada de Gran Hermano por comentarios racistas contra una participante paraguaya, aludiendo a esclavitud y llegada en barco como esclavos. El productor emitió un comunicado reconociendo el error grave y exigiendo disculpas públicas, mientras la familia de Massi asegura que no le inculcaron racismo y que puertas adentro es diferente. Panelistas debaten la gravedad, comparando con incidentes previos como amenazas con cuchillo, insultos o comentarios transfóbicos sin sanción equivalente.
En Paraguay, la repercusión es fuerte: Massi ya había sido cancelada por burlarse del guaraní y por escándalos como acusar a Aníbal Pachano de ser dealer de drogas de Moria Casán. Colegas revelan que las marcas la abandonan rápidamente por su estilo sin límites, basando su carrera en polémicas. Emanuel y otros rieron durante los dichos racistas, lo que indigna al panel.
El debate destaca su soberbia al salir, negando que el público la sacó y afirmando que la echaron, pese a que era su sueño participar. Critican la demora de ocho horas en la expulsión y comparan con la rapidez de Jorge Rial en casos como Gerardo o Brian Lanzelotta. Preguntan qué marcas la querrían ahora, y anuncian la llegada de Silvia Süller, su enemiga.
Panelistas reflexionan que buscar polémica genera rating pero sin freno, y cuestionan si ser "bocona" justifica burlas graves. Massi, de 39 años y comunicadora, no recibe empatía por su historial.