Carmiña ingresa al estudio de Gran Hermano y pide disculpas públicas a Mavinga y su familia por un chiste racista que le costó la expulsión del reality. Explica que usó su muletilla habitual de "borra eso" al darse cuenta del error, pero que todos se rieron en ese momento y no dimensionó la gravedad, ya que estaba cómoda en la casa.
El panel cuestiona la sinceridad de las disculpas de Carmiña y le reprocha que expuso lo peor de sí misma, que no asume plena responsabilidad ni propone reparar el daño a Mavinga y a la sociedad. Insisten en que el comentario alude a una historia dolorosa de discriminación racial, amplificada por el programa, y que no pidió perdón de inmediato sino recién al ser confrontada en vivo.
Carmiña relata que jugaba con Mavinga a "invertir roles" con esclavos blancos en series verticales internas, y que le pidió disculpas en privado antes de salir, recibiendo un abrazo. Muestran un video donde Danely, Emanuel y otros también se disculpan con Mavinga, separando el juego de lo personal.
Carmiña insiste en que hablará con Mavinga al salir del juego porque la considera una amiga potencial, pero el panel la acusa de victimizarse, echar culpas a los demás por reírse y no entender la gravedad. Admite que le duele decepcionar a su papá y que no llorará para no fingir, destacando su transparencia vista en el reality.