El gobierno brasileño de Luiz Inácio Lula da Silva anunció medidas fiscales para reducir el impacto del alza en combustibles causada por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Lula afirmó que su administración evitará que las consecuencias de la guerra afecten a la población, especialmente a los más pobres. Destacan la eliminación temporal de dos impuestos federales al diésel, bajando su precio 0,32 reales por litro, y una subvención equivalente.
El ministro Fernando Haddad explicó que el foco está en el diésel por su presión en el mercado y relevancia para el agro. Además, se impone un impuesto a exportaciones de combustibles y se fortalece la fiscalización contra abusos.
El paquete protege a consumidores manteniendo suministros estables ante la volatilidad internacional.