Donald Trump decidió cesar todas las negociaciones comerciales con España después de que Pedro Sánchez rechazara usar bases militares españolas para la ofensiva de Estados Unidos contra Irán, convirtiéndose en el primer país europeo en negarse.
El conflicto surgió previamente cuando Sánchez se opuso al aumento de gastos de defensa en la OTAN al 5% del PIB, único disidente entre los miembros que aceptaron la medida impulsada por Trump. Ante esto, Trump pidió formalmente a Mark Rutte, secretario general de la OTAN, expulsar a Sánchez de la alianza, aunque no hay acuerdo para ello en Europa.
Otros líderes como el presidente portugués Segura argumentaron violación al derecho internacional, posición inicial de Francia y Reino Unido, que luego respaldaron la ofensiva. Emmanuel Macron envió el portaaviones nuclear Charles de Gaulle a la zona de conflicto para apoyar a aliados árabes como Emiratos Árabes Unidos y Qatar.
Trump, conocido por su estilo grandilocuente, puso a España en la mira amenazando con aplastarla por la desobediencia, mientras Europa evita expulsarla de la OTAN.