España, bajo Pedro Sánchez, se negó a Donald Trump a usar su territorio para la guerra contra Irán, convirtiéndose en el primer país europeo en rechazar la propuesta. Trump amenaza con cortar relaciones comerciales y poner a España en la mira por esta desobediencia.
El conflicto se remonta al rechazo de Sánchez al aumento de gastos de defensa en la OTAN al 5% del PIB, opuesto por España mientras otros miembros aceptaron. Trump propuso expulsar a Sánchez de la OTAN al secretario general Mark Rutte, pero el pedido avanza con lentitud sin acuerdo.
Trump, conocido por su estilo grandilocuente, reaviva la enemistad con Sánchez, recordando tensiones previas en la Alianza Atlántica. Europa evita la expulsión de un miembro clave.