La pericia judicial confirmó que el derrumbe en las Torres de Parque Patricios fue evitable por sobrepeso, falta de mantenimiento y negligencia de la empresa constructora, pese a las denuncias previas de los vecinos.
Cada vez que llovía, el agua se acumulaba en el estacionamiento del Complejo 2 formando una pileta, filtrándose por la loza y debilitando los hierros internos de la estructura. Los propios vecinos drenaban el agua ante la inacción de las autoridades.
Las columnas carecían de refuerzos adecuados y no había vigas horizontales en la cochera, según estudios de los bomberos. Se usó una técnica para ganar espacio pero con error de cálculo en el peso superior, lo que generó el colapso y daños a decenas de autos.
Más de 300 personas siguen sin saber cuándo podrán volver a sus casas. Los vecinos habían denunciado la negligencia repetidamente sin respuesta.