La mujer tiene un poder de influencia único, que puede usarse para bien o mal en los propósitos divinos, causando estragos en el mundo demoníaco si está en manos de Dios.
Ejemplos positivos: Jocabed, Sifra, Puá, Ana, Hulda, Débora, Rut y María; negativos: Atalía y Jezabel. Dios puso este poder para glorificarlo.
Jocabed, madre de Moisés de tribu de Leví, es extraordinaria por fe: vio al bebé excepcional, lo escondió y luego lo puso en canasta al Nilo cuando no pudo ocultarlo más. En Hebreos 11, el Espíritu destaca a la madre en Éxodo.