Papa León XIV lamentó la muerte de numerosos civiles, especialmente en Líbano, blanco de ataques israelíes contra objetivos de Hezbollah en el sur y cerca de Beirut, durante la guerra contra Irán por su duodécimo día.
El pontífice expresó cercanía al pueblo libanés, sometido a una gran prueba, y advirtió que la violencia podría descontrolarse, pidiendo a los peregrinos en la Plaza de San Pedro que recen por la paz.
León XIV hizo referencia a una escuela de niñas alcanzada en el sur de Irán el primer día de la guerra y reiteró su llamado a poner fin al conflicto, destacando víctimas inocentes como niños.