Pablo Grillo, el fotógrafo herido de gravedad en la cabeza hace un año durante una protesta en el Congreso, sorprendió al hablar por primera vez y sonreír frente a las cámaras durante su proceso de rehabilitación.
En el Hospital Roca, donde permanece internado de lunes a viernes, Pablo relató el momento emotivo en que abrió los ojos y vio a su padre, expresando una gran alegría, mientras un equipo interdisciplinario de médicos, kinesiólogos, fonoaudiólogas y psicólogos impulsa su recuperación considerada un milagro.
Sus amigos y familiares destacaron su sonrisa constante y su deseo de volver a fotografiar y compartir asados, aunque aún le falta autonomía plena y sueñan con justicia por el ataque que le produjeron con munición de gas lacrimógeno.
Mañana, en el mismo lugar del disparo, se realizará el recital "Revelando la libertad" con participación de la Bersuit, simbolizando el anhelo de Pablo por ejercer libremente su profesión.