La Comisión de Investigación de la ONU concluyó que Rusia cometió crímenes contra la humanidad mediante la deportación sistemática de niños ucranianos a zonas remotas como el Ártico y hacia Central.
El informe documenta más de 1.200 traslados forzosos de menores, de los cuales el 80% no ha regresado a sus hogares.
Estos actos se califican como crímenes de lesa humanidad por su carácter masivo, organizado y sistemático bajo la estructura del Estado ruso.