La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania de la ONU denunció que Rusia cometió un crimen de lesa humanidad al deportar y trasladar forzosamente miles de niños ucranianos.
El organismo confirmó más de 1.200 casos de traslados y desapariciones forzadas, afirmando que no se trató de evacuaciones temporales por salud o seguridad como exige el derecho internacional humanitario.
Las autoridades rusas justificaron los traslados como evacuaciones necesarias por el conflicto, pero la comisión rechazó esta versión y reafirmó que constituyen crímenes de guerra y de lesa humanidad.