Más de 20 países se involucran en la guerra entre Irán e Israel que amenaza con invasión terrestre y afecta economía global. Estados Unidos destruye lanchas iraníes que minan el Estrecho de Hormuz, vital para el petróleo mundial, mientras buques comerciales sufren daños y la economía de Asia como China y Japón se ve golpeada. Irán utiliza el estrecho como arma de doble filo, sacrificando su propia economía ya sancionada para sobrevivir en el poder.
Imágenes recientes muestran ataques estadounidenses con inteligencia artificial impactando lanzadores de misiles balísticos iraníes cargados en refugios. Israel y Estados Unidos priorizan destruir baterías misilísticas y drones baratos de Irán, que apuesta al desgaste con tácticas asimétricas. Donald Trump promete no parar hasta destruir al enemigo por completo, aunque la victoria depende de cada bando: supervivencia para Teherán, destrucción de capacidades para Occidente.
Civiles sufren lo peor con sirenas constantes en Israel, ataques a población en Oriente Medio y cuatro muertos en una carretera de Teherán, más impacto ambiental por daños a infraestructura petrolera. La OTAN evita involucramiento directo pero países como Gran Bretaña, Francia, Alemania y España envían buques defensivos; Turquía derriba misiles iraníes. Se especula invasión con 20.000 tropas estadounidenses pese al rechazo popular y riesgo de bajas que impactan políticamente.
Mapa global revela participación de Estados Unidos, Israel, Canadá, Rusia, Australia y China diplomáticamente, entre otros. Posible avanzada israelí como en Gaza contra Hamas para capturar uranio enriquecido en sitios nucleares profundos, recordando acuerdo de 2015 que evitó guerra. El conflicto, en día 12, se expande sin fin previsible.