Luciano Castro explicó en clips que su personaje de galán lo consumió durante años, llevándolo a una internación para sanar de verdad. Admitió que armó una imagen en la vida real que lo destruyó, priorizando ahora rendirse al tratamiento, aceptar condiciones y cambiar su personalidad profunda para enmendar errores y enfocarse en sus hijos.
El panel dividió opiniones: algunos lo creen genuino por pedir ayuda inmediata, sentir contención y agradecer discreción de una diva que sabía todo sin filtrar, mientras otros sospechan que finge para reconquistar a Griselda Siciliani, su ex, comparándolo con casos donde nadie se interna por adicciones así.
Mostraron su angustia por perder "el amor de su vida", negando rencores, y cómo el tratamiento implica rendirse de verdad, no solo decirlo. Panelistas destacaron su emoción al mirar a los ojos y preveen que cuente su proceso en programas serios como el de Gastón Pauls.
La discusión incluyó si su acting es por rating o real, con menciones a audios filtrados, fotos virales y pastillas para controlar impulsos sexuales, pero todos coincidieron en que priorizar salud mental es clave.