A 15 años de la tragedia de Fukushima, que dejó 15.839 muertos y 2.500 desaparecidos en la región de Tohoku, los japoneses critican al gobierno por su intención de reactivar plantas nucleares en un país propenso a terremotos y tsunamis.
Las calles de Tohoku guardan un minuto de silencio en memoria de las víctimas, mientras organizaciones exigen prevención real y cuestionan la seguridad nuclear dada la imprevisibilidad de desastres naturales.
En Seúl, Corea del Sur, se realizó una marcha solidaria contra la reactivación nuclear, reflejando una grieta regional instalada desde marzo de 2011.
El accidente cambió la vida de Japón y sirve de lección global sobre los riesgos nucleares.