En Teherán se realizó un funeral multitudinario por comandantes militares iraníes caídos, con miles de personas y altos mandos presentes, pero ausente el líder supremo Ali Jamenei eliminado el primer día de la guerra.
También falta el sucesor Mojtaba Jamenei, herido en bombardeos según trascendidos de inteligencia estadounidense e israelí, lo que revela presencia en suelo iraní y conocimiento preciso de sus movimientos. Irán niega las heridas mostrando fuerza interna, similar a propaganda malvinera.
Hackeos a comunicaciones del régimen exponen pérdidas de control, eliminaciones de líderes y debilidad política. Analistas destacan inteligencia precisa que permitió decapitar la cúpula iraní.
Para derrocar el régimen se necesitan tropas terrestres o proxies, aunque EEUU evita boots on the ground.