Estados Unidos e Israel destruyeron gran parte de las bases iraníes en regiones montañosas y neutralizaron más del 80% de las defensas aéreas, según mapas y análisis del experto Willy, aunque persisten ataques con misiles y bombas de racimo.
Irán mantiene arsenal intacto como lanzaderas móviles, misiles hipersónicos de 7.400 km/h capaces de cambiar dirección y amenaza en el Estrecho de Ormuz con minas submarinas baratas y lanchas rápidas en enjambres. El Pentágono confirma destrucción de flota principal, pero quedan capacidades subterráneas y analógicas efectivas.
El régimen enfrenta descabezamiento de líderes, internet cortado y hackeos que envían mensajes a civiles iraníes para incentivar rebeliones. Trump ironiza sobre eliminaciones sucesivas, mientras Irán opta por guerra asimétrica: ataques a infraestructura occidental hackeable y activación de células dormidas, con 15.000 estimadas en EE.UU. listas para actuar por simple mensaje.
Expertos advierten sobre drones, enjambres y minas flotantes de bajo costo que obstruyen rutas marítimas, junto a balísticos subterráneos ya detectados por satélites. La capacidad ofensiva iraní disminuye, pero persisten riesgos globales.