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Hezbollah financió explosivos en Irak con droga colombiana vía redes globales

Tensión: intercambio (20°) Sesgo: favorable (+60) Eje político: Centro Derecha

La DEA relanzó la Operación Cassandra en los 2000 para desmantelar las redes criminales de Hezbollah, el grupo más letal que Al Qaeda por sus nexos con cárteles de droga colombianos y responsable de la explosión en el puerto de Beirut en 2020, reveló el exagente Jack Kelly. La CIA obstaculizó la operación, como cuando impidió una reunión clave en Jordania con un colaborador que expuso a un agente encubierto y frustró la infiltración.

Los orígenes de Hezbollah datan de suburbios del sur de Líbano, donde su líder Hassan Nasrallah se esconde de drones israelíes gracias a su expertise en comunicaciones, similar a Imad Mughniyeh. En los 2000, mientras Occidente se enfocaba en Irak invadido por Estados Unidos, combatientes de Hezbollah entrenaban a milicias chiítas iraquíes financiadas por Irán, enseñándoles trampas explosivas, morteros y cohetes.

Jack Kelly, asesor del Comando de Operaciones Especiales de EE.UU., descubrió que los proyectiles explosivos formados (EFP) usados contra tanques Abrams en Irak eran desarrollados por Hezbollah bajo Mughniyeh. Los flujos financieros de estas armas conectaban con números sudamericanos, revelando que Hezbollah lavaba dinero de narcotráfico colombiano para financiar la guerra en Irak y sus operaciones globales, generando miles de millones.

La conexión narco permitió combatir a Hezbollah judicialmente en vez de militarmente, apuntando a sus bancos y exponiendo su criminalidad ante el mundo. Kelly recibió apoyo de generales como Allen y Petraeus, considerando los ataques como declaración de guerra, dando vía libre a la DEA para detener flujos financieros hacia el líder Imad Mughniyeh.