El gobierno de Javier Milei destruyó 192.328 puestos de trabajo en el sector privado según datos oficiales del SIPA, el Sistema Integrado Previsional Argentino. Esta pérdida masiva de empleo formal de calidad genera presión a la baja en los salarios, combinada con paritarias por debajo de la inflación.
Los salarios registrados perdieron 7,1% de poder adquisitivo según el INDEC, pero si se usara la canasta IPC actualizada -bloqueada por el ministro Luis Caputo, lo que causó la salida de Marco Lavagna del INDEC-, la caída sería del 16,5%. Este contexto explica escenas como la Expo Empleo de Caballito, donde 8.000 personas compitieron por solo 400 puestos con sueldos de hasta 600.000 pesos.
La precarización se profundiza con la reforma laboral impulsada por el gobierno vía DNU 7023, Ley Bases y cambios profundos, incluyendo la extensión del período de prueba a seis meses. Una ex trabajadora de Mostaza contó que la despidieron la última semana antes de efectivizarse, tras tres años allí, abusando de esta norma para evitar costos.
El panel criticó que el Estado mileísta institucionaliza la pobreza laboral, donde hasta trabajadores en blanco caen bajo la línea de pobreza, tendencia que ya existía pero ahora se normaliza.