Federico Furiase, Secretario de Finanzas, explicó que el riesgo país bajó de 3.000 puntos básicos a 550 gracias a la estabilización macroeconómica, el orden fiscal y monetario, y un programa político con apoyo electoral. Detalló la refinanciación de 4.500 millones de dólares en julio mediante reservas, swaps con China y EE.UU., y bonos emitidos exitosamente. Las tasas de letras del Tesoro y Banco Central bajaron a 30-40% anual, aunque persisten tasas altas en préstamos privados por mora transitoria.
La inflación es un fenómeno monetario y las condiciones están dadas para su colapso, con agregados como M2 privado transaccional creciendo por debajo de la inflación actual del 30%. La base monetaria amplia se mantiene fija en 47-48 billones de pesos desde julio de 2024, bajando del 8,1% al 6,5% del PBI. Furiase prevé inflación cercana al 1% en el segundo semestre, impulsada por estabilidad y baja de precios relativos.
El crecimiento depende de la inversión, que en Argentina promedia solo 6% del PBI versus 25% en Chile o 35-40% en Asia. Hay potencial con 170.000 millones de dólares bajo el colchón, dos veces los depósitos locales, que podrían ingresar vía ley de blanqueo. Se enfatiza estabilidad macro, seguridad jurídica y reformas como la laboral.
En contexto internacional desafiante, suben commodities como soja, maíz y trigo, beneficiando exportaciones argentinas. Ahora con superávit energético de Vaca Muerta, proyectan 12.000 millones de dólares en 2025 y 45.000 millones en 2030 por energía y minería, mejorando la cuenta corriente. El programa resiste shocks gracias a superávit fiscal primario inquebrantable, recorte de gasto real del 30% pese a bajar impuestos 2,5 puntos del PBI.
Para 2026, el panorama financiero es más simple con equilibrio fiscal y mayores exportaciones. En 2027, año electoral, el desafío es evitar incertidumbre como en 2025, donde el programa surfió una dolarización del 50% del M2 apretando ajuste fiscal y monetario, con apoyo de EE.UU.