La guerra en el Estrecho de Ormuz disparó el precio del petróleo un 30% de 70 a 90 dólares el barril, lo que genera beneficios para Argentina por exportaciones adicionales de 4000 millones de dólares directos al país, aunque también presiona los precios internos de naftas que ya subieron 9% este mes y deberían aumentar cerca del 20% en las próximas semanas para seguir precios internacionales.
El experto Daniel Dreisen explicó que Argentina está bien parada gracias a Vaca Muerta y reducción de importaciones de gas licuado de 80 a 25 barcos anuales en invierno, evitando crisis pasadas que costaban miles de millones. Sin embargo, el traslado al surtidor es de dos tercios, y YPF con el 60% del mercado usa micropricing con media móvil del último mes para suavizar subas bruscas, como decidió su presidente Horacio Marín.
Los efectos negativos incluyen inflación adicional de 0,5 puntos mensuales por cada ajuste, subida del riesgo país de 520 puntos por 'fly to quality' global, y complicaciones logísticas que impactan toda la economía hiperconectada. Dreisen advirtió que una guerra más larga agrava la inflación mundial, obliga a bancos centrales a subir tasas generando recesión, y pega a China y Venezuela.
En Argentina, la desregulación vía ley de bases impide intervenciones, atrayendo inversiones a Vaca Muerta al ligar precios locales a internacionales, aunque históricamente se pisaron subas o mantuvieron altos artificialmente.