Testimonios de infiltrados iraníes revelan que altos funcionarios de la cúpula iraní, como Ali Jejasi (mano derecha de Ali Khamenei) y el ayatolá Mesbah Yazdi ('el cocodrilo'), visitaron Buenos Aires entre 1993 y 1997 invitados por Mohsen Rabbani para preparar el atentado contra la AMIA. El fiscal Sebastián Basso explicó que Rabbani no era un simple clérigo cultural, sino una pieza clave del régimen enviada directamente por Khamenei para propaganda política en Latinoamérica.
El líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, confesó en video que todo el financiamiento, armas y misiles del grupo provienen de Irán, lo que une inseparablemente a ambos en el atentado ejecutado por Hezbollah. Basso destacó que esto desmiente las negaciones previas de Irán sobre su vínculo con Hezbollah.
Estas pruebas confirman la hipótesis del fiscal Alberto Nisman presentada en 2006, cuando identificó el proceso de decisión en Irán y la ejecución por la división clandestina de Hezbollah liderada por Imad Mughniyeh, figura esencial en atentados terroristas que murió en 2008. Los infiltrados residen en Francia como refugiados y sus declaraciones fueron tomadas por fiscales franceses con participación argentina.
Los testigos aportaron datos verificables que coincidieron con archivos de la fiscalía, superando barreras idiomáticas mediante traductores. Basso aclaró que la información solo se usa para la causa AMIA hasta que Francia autorice su empleo en otros casos, como el memorándum con Irán.
Hezbollah se presenta políticamente en Líbano con ayuda social, pero Nasrallah admite su arsenal de Irán, y el Estado libanés exige desarme ante el conflicto actual.