El gobierno de Pedro Sánchez cesó a la embajadora de España en Tel Aviv y rebajó la representación diplomática en Israel, una decisión que rompe casi por completo el vínculo entre ambos países.
La embajada se mantiene con un encargado de negocios, pero Sánchez muestra disconformidad con Israel y Estados Unidos, manteniendo una postura antiisraelí desde el conflicto en Gaza, donde rechazó visitar territorio israelí pese a viajar a la frontera egipcia.
Recientemente, España dio credenciales oficiales al embajador de Palestina y Sánchez fue duro contra la administración de Donald Trump desde el inicio del conflicto con Irán, negando inicialmente el uso de bases españolas para el ejército estadounidense en un papelón diplomático.
Esta posición de Sánchez es prácticamente única en Europa, sacudiendo al mundo diplomático.