España se posiciona como el principal opositor europeo a la alianza Estados Unidos-Israel al cesar a su embajadora en Tel Aviv y rebajar la representación diplomática, rompiendo casi por completo los vínculos con Israel.
El gobierno de Pedro Sánchez mantiene una postura antiisraelí desde el conflicto en Gaza, donde rechazó visitar territorio israelí pese a ir a la frontera egipcia, y critica duramente a la administración de Donald Trump. Otros países europeos como Irlanda, Francia e Irlanda muestran críticas a Netanyahu, pero ninguno tan firme como España, que se niega a usar sus bases para operaciones estadounidenses.
Pedro Sánchez se demarca de líderes como Emmanuel Macron y Keir Starmer, que equilibran críticas con apoyo a países del Golfo atacados por Irán. Trump amenazó con tarifas y bloqueos comerciales a España por negar ayuda logística, en un contexto donde la energía española depende en parte de proveedores como Estados Unidos y Argelia.
El panel destaca el aislamiento de Sánchez en la Unión Europea, posibles motivaciones internas por escándalos de corrupción y percepciones de antisemitismo en España.