El consumo de pan en Argentina cayó hasta un 45% por la baja en el poder adquisitivo de los asalariados y estancamiento económico, encendiendo alertas sobre la situación alimentaria básica.
En una panadería de Floresta, Marcelo Pinto reportó en vivo que las ventas de pan bajaron un 30-35% desde el Día de la Madre, facturas y pastelería un 40-45%, convirtiendo estos productos en lujos. El dueño Leo confirmó que queda pan sin vender diariamente, que rallan para recuperar, y dona facturas sobrantes a iglesias y comedores.
La gente compra menos: un kilo ahora es medio, y fabrican menos acorde a la demanda, pero costos suben mientras ventas caen. Emplean a 25-26 personas en dos locales, esperando repunte con Pascua aunque insumos como chocolate subieron un 30-40%.
Claudio Rigoli preguntó directamente a Leo, quien lamentó la falta de revirement y complicada ecuación económica en un negocio tradicionalmente resiliente en crisis.